Todavía hoy quedan varios edificios históricos en Qingdao que recuerdan la era alemana, y el Observatorio, donde se alojaba el reloj astronómico, es uno de ellos: fue creado por científicos alemanes y supuso una importante contribución a la moderna astronomía china. Desde su apertura, el Observatorio de Qingdao ha sido un centro científico que combina diversas disciplinas, entre las que se incluyen meteorología, astronomía, geomagnetismo y geología.
Para los preparativos del 111º aniversario del Observatorio de Qingdao, en 2009, los dirigentes de la institución intentaron encontrar un socio que pudiera llevar a cabo la reparación del reloj, y lo encontraron en la ciudad de Glashütte, de la mano de la firma Glasshütte Original.