Una quincena de lectores de mdt tuvo ocasión de conocer de primera mano el funcionamiento del Servicio de Asistencia Técnica (SAT) de Breitling en Barcelona, gracias a las jornadas de puertas abiertas que organizó su distribuidora Cronomar, del 10 al 12 de diciembre, especialmente para nuestra revista. La redacción de mdt quiso desplazarse al SAT de Breitling en Barcelona, situado en la céntrica calle Diputació, para ver como se desarrollaba la visita y para conocer también, de primera mano, la labor de los técnicos especializados de la firma en el taller de última generación.
Ahí, nuestros lectores fueron recibidos por el Presidente de Breitling España-Cronomar SA, Javier Pomar, y tuvieron la oportunidad charlar con él un rato y preguntarle por varios aspectos del servicio postventa ofrecido por la marca suiza. Pomar aprovechó para destacar la juventud del equipo que trabaja en el SAT y su dominio de las últimas tecnologías que se utilizan en el mundo de la relojería, remarcando que el mantenimiento y la reparación de los relojes debe tener lugar en un centro homologado, por profesionales de la marca y siguiendo un estricto protocolo.
Siguiendo una analogía del propio Sr. Pomar: “Así como la cadena de frío alimenticia no se puede alterar para que se mantengan sus propiedades, nosotros debemos conservar la cadena de calidad Breitling desde el inicio del proceso de fabricación de un reloj hasta el mismo momento en que entra para ser reparado, para que así su valor permanezca inalterable”. Por ello, el Servicio Técnico de Breitling se complementa con un departamento pionero del cual se encarga Rafael Picazo, ideado para que la cadena de calidad del servicio tampoco se rompa cuando el reloj entra en uno de nuestros detallistas. Su trabajo es ir por todo el país asesorando a los vendedores sobre detalles, desde el modo de plantear el diagnóstico de la pieza, hasta cómo hay que embalarla para enviarla al SAT. Además, Picazo lleva también el seguimiento de los centros oficiales y de los relojeros autorizados por Breitling para manipular sus relojes. Después de la charla, se proyectaron dos breves videos sobre el mantenimiento del reloj: el primero, dedicado a las piezas mecánicas; y el segundo, al mantenimiento y cambio de pila de un guardatiempo SUPERQTZ Breitling. A modo de introducción, Javier Pomar explicó a los presentes que “el proceso de mantenimiento de un reloj, incluso de un supercuarzo, es mucho más complejo de lo que la gran mayoría de la gente piensa; no consiste solamente en cambiar la pila y cerrar el reloj”. El servicio post venta de Breitling se ha planteado como una parte estrictamente ligada a la venta. Ésta no acaba cuando el cliente se lleva el reloj puesto de su joyería, “sino cuando, al cabo de unos años, el cliente recoge su reloj reparado y se va satisfecho con el servicio y bien asesorado”.
Una vez vistos los videos, se procedió al plato fuerte de la visita, guiada por los dos técnicos responsables del SAT, Pere Bordás y Manel Ruiz (los que no tuvieron la fortuna de asistir a la visita, por cierto, podrán ver en las siguientes direcciones electrónicas el procedimiento reparación de un modelo automático y de uno SUPERQTZ: www.breitling.com/service-quartz y www.breitling.com/service-chrono). El SAT de Breitling en Barcelona ha sido diseñado siguiendo la línea de las instalaciones de la marca en suiza. El taller de reparación, perfectamente organizado, tiene espacio para diez técnicos (si bien actualmente son ocho las personas que trabajan en él). Está diseñado con la más alta tecnología, que incluye, por ejemplo, una diferencia de presión respecto al resto de las instalaciones. De ese modo, cuando se abre la puerta del taller, el aire es expulsado siempre hacia fuera y se consigue una atmósfera limpia de polvo.
Ahí nos explicaron el proceso de mantenimiento y reparación de un reloj desde su misma recepción: En primer lugar, se registra el fondo del reloj para saber si ha sufrido alguna incidencia. Todos los mantenimientos y reparaciones del reloj quedan siempre registrados, y el sistema de base de datos de Breitling está centralizado, de modo que el SAT de Barcelona puede consultar cualquier aspecto sobre reparaciones anteriores realizadas en los servicios técnicos de Madrid o de Palma. Además, en el caso de entrar un reloj robado, se podría localizar en cualquier taller, incluso internacional. A continuación, se procede al diagnóstico de la pieza, en el caso de una reparación. Si se trata de un mantenimiento simple, dicha operación comprende la limpieza y lubrificación del escape en los movimientos mecánicos y la sustitución de la batería en los relojes de cuarzo, la limpieza de la caja y el brazalete por ultrasonidos, el remplazo de todas las juntas y el control de estanqueidad.
Si se trata de una revisión completa, el reloj será desmontado pieza por pieza. Aquellas que hayan sufrido un mayor desgaste deberán cambiarse. Para ello, el SAT de Breitling cuenta con prácticamente todas las piezas susceptibles de ser utilizadas en el mantenimiento o revisión de un reloj actual de la marca (y en caso de no tenerla, llega de Palma en dos días). En cuanto al resto de piezas, se lavan y se engrasan para que el mecanismo recupere su funcionamiento idóneo.
Paralelamente, el fondo y el armis del reloj son lavados por ultrasonidos y pulidos para que la pieza recupere el aspecto del primer día. La restauración de armis y caja incluye la eliminación de ralladuras (siempre y cuando no sean demasiado profundas y el pulido conlleve romper la línea del reloj). Los pulidores o cajistas son formados en Breitling Suiza, ya que en la marca se considera este oficio como un verdadero arte: y es que dejar el reloj como nuevo sin modificar las líneas originales es un trabajo que realmente muy pocos saben hacer.
Una vez finalizadas todas estas operaciones, el reloj es montado de nuevo (sin la pulsera) para someterlo a un estricto control de funciones y estanqueidad que dura hasta tres días. Las pruebas de estanqueidad se llevan a cabo en cámaras de aire (más precisas que las de agua), y también se controla la reserva de marcha y la exactitud en las indicaciones. En este punto de la explicación, Manel Ruiz apuntó que “hacer una prueba de estanqueidad sin tener conocimiento del estado real de las juntas es un poco absurdo, porque en tal caso podríamos solamente garantizar la hermeticidad en el momento de la prueba, no al cabo de una semana o de un mes. El único modo de estar seguros del todo es cambiando todas las juntas de estanqueidad, que son de los elementos que más se desgastan con el uso, y haciendo el pertinente mantenimiento”. En el caso de los relojes de Supercuarzo Breitling, las pruebas incluyen tanto la comprobación de las funciones (el SAT de Breitling es uno de los pocos centros con tecnología para llevar a cabo las mediciones de un movimiento de supercuarzo, cuyos parámetros de precisión son diez veces los de un cuarzo normal) como el consumo eléctrico, que tiene tendencia a aumentar con el uso.
Sólo cuando los relojes han superado todas las pruebas y tienen de nuevo los parámetros COSC, son devueltos a sus propietarios. El proceso de mantenimiento debería hacerse, según el fabricante, cada dos años, y la revisión completa, entre cada cuatro y seis años, dependiendo de las condiciones de utilización del reloj, aunque “lo habitual es que la gente lo lleve a regular sólo cuando detecta alguna avería”, según explicó Manel Ruiz. El SAT de Breitling de Barcelona recibe unos 300 relojes mensuales de media, aunque, como señaló Pere Bordás, “los meses de más trabajo son entre Semana Santa y verano”. Después de la visita al taller, los lectores de mdt fueron obsequiados con un apetitoso aperitivo, otra vez en compañía de Javier Pomar, con el que tuvieron la oportunidad de acabar de comentar la visita. Todas las fotografías: Jaime Recoder